* ES IMPORTANTE REALIZARSE UNA
EVALUACIÓN GENERAL, PARA QUE EL MÉDICO VALORE SI EL DERECHOHABIENTE TIENE
ALTERACIONES EN LA FUNCIÓN HEPÁTICA; LOS PADECIMIENTOS EN ESTE ÓRGANO NO DAN
SÍNTOMAS
CIUDAD DE MÉXICO.- Incrementar la sobrevida y la calidad de vida
de pacientes con padecimientos hepáticos es el objetivo principal del
trasplante de hígado que se realiza en el Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS).
Por ello, es importante realizarse anualmente una evaluación general,
para que el médico valore los exámenes de laboratorio e identifique si el
derechohabiente tiene alteraciones en la función hepática, informó la doctora
Belinda Martínez Saldívar, especialista adscrita al programa de trasplante
hepático del Hospital General del Centro Médico Nacional “La Raza”.
Señaló que si el paciente tiene antecedentes de transfusión antes de
1980, debemos buscar virus de infección por hepatitis C para dar tratamiento;
si tiene vida sexual activa sin protección, buscar virus de hepatitis B, o si
hay antecedentes de familiares con enfermedades autoinmunes.
Es necesario buscar si alguno afecta al hígado, porque además los
padecimientos en este órgano no presentan síntomas sino hasta que ya avanzaron,
indicó.
La especialista en hepatología del Seguro Social subrayó que cuando un
paciente cirrótico sufre la primera descompensación, se deben realizar estudios
bioquímicos, de imagen y endoscópicos para determinar si es candidato a
trasplante.
Esa descompensación, dijo, se puede manifestar con vómito de sangre de
origen variceal (ruptura de varices esofágicas), incremento del perímetro
abdominal por la acumulación anormal de líquido (ascitis) o con la presencia de
alteraciones neurológicas (encefalopatía).
El hígado, destacó la doctora Martínez Saldívar, es un órgano complejo,
que por ejemplo, ante una agresión como un cuadro de hepatitis aguda, se puede
regenerar sin quedar secuelas.
Sin embargo, resaltó, el hígado cirrótico no se regenera porque se
trata de un proceso crónico, en el que el paciente ya tiene de 20 a 30 años con
la enfermedad, por lo que es imposible que regrese a su forma y función
normales.
Subrayó que el trasplante hepático es importante, porque en México las
enfermedades del hígado están dentro de las cinco principales causas de muerte
en personas en edad productiva, es decir, entre los 40 y los 60 años de edad.
La principal indicación para trasplante hepático es la cirrosis sin
embargo otra de las indicaciones es la falla hepática aguda, en la que el
hígado de una persona sin antecedentes de enfermedad hepática deja de funcionar
de manera súbita. Este padecimiento está asociado a procesos virales o tóxicos,
y requiere de un trasplante urgente, a lo que se considera urgencia nacional.
Destacó que los criterios para seleccionar a los candidatos a
trasplante de hígado son clínicos y bioquímicos, y se aplican de manera
objetiva para que quien lo necesita, reciba este beneficio después de estar en
la lista de espera.
Para ello se utilizan sistemas de puntuación (MELD) y clasificaciones
como la del Child Pugh, las cuales tienen como objetivo determinar de manera
objetiva el momento adecuado para la inclusión a la lista de espera y al
momento del trasplante hepático, de tal manera que éste se efectué en el
paciente que lo necesita utilizando un recurso que es escaso y logre incrementar
la sobrevida del paciente.
La hepatóloga Belinda Martínez Saldívar indicó que posterior al
trasplante de hígado, hay una sobrevida de 85 por ciento posterior a trasplante
en nuestro centro. En estos momentos hay pacientes trasplantados de más de 70
años de edad, con una cirugía que se les practicó hace 20 años.
El primer trasplante de hígado que se realizó en el Centro Médico
Nacional La Raza data de 1996, y en los últimos cinco años en el Instituto
Mexicano del Seguro Social se han realizado 73 intervenciones de este tipo.
El hígado, explicó, participa en la síntesis de ciertas proteínas
vitales para el organismo.
Ahí se produce el factor de la coagulación, interviene en el
metabolismo de los carbohidratos, en el metabolismo de los lípidos; favorece a
la producción de la bilis, fundamental en la digestión de las grasas en el
intestino. Se almacenan ciertas vitaminas, como A, B, E, D y ciertos minerales
como el hierro y el cobre.
También favorece a la desintoxicación de ciertas sustancias que el
organismo no necesita; participa en la producción con ciertas células que
intervienen en el sistema inmune y almacena la glucosa.

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